Se desnudó lentamente, en silencio, notando sus dedos empujar cada una de las prendas de las que se emancipaba. Sentía como el suelo temblaba al recogerlas. Carla apreció el frío de su cuerpo desnudo. No era suficiente- algo pesaba demasiado. De pronto, deslizó sus dedos hasta el cuello y empezó a desengancharse de su piel, poco a poco, suavemente. Nunca antes se había desenganchado de ella, lo cual la avergonzó. Se miró. No estaba tan mal. Quizá un poco de maquillaje serviría. Empolvó pobremente sus antiguas mejillas ahora enrojecidas y decidió continuar con la renuncia,… Se paró. Se peinó y suspiró. Todavía no estaba preparada.







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